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Leonor Vallés García, 49 años dedicados al mundo de la restauración

Leonor Vallés García, 49 años dedicados al mundo de la restauración

En “Miralleros en Blanco y Negro” entrevistamos a esta morairera

La mejor receta de esta morairera Leonor Vallés García, de 76 años de edad, ha sido el conjugar su vida familiar con su segunda familia, la cocina. Casi 50 años dedicados al mundo de la restauración desde el “Mesón el Refugio”, donde comenzó elaborando aquellos platos que cocinaba en su casa, sin saber gestionar restaurantes y convirtiéndose en cocinera y el alma de este gran negocio.

Madre de tres hijos, Antonio, Isabel y Gema y abuela de cinco nietos y nietas, Leonor nació en la partida del Port, al Portet, en 1946.

leonor

Mujer, madre, abuela, empresaria, luchadora, sacrificada, bondadosa y con una capacidad innata para el trabajo, que día a día y a su edad, defiende desde detrás de sus fogones para seguir luchando por su negocio familiar.

Leonor Valles

Hoy, 8 de marzo, en el Día de la Mujer y dentro de la sección de “Miralleros en Blanco y Negro” desde www.elmiralldelamarina.es hemos querido homenajear a esta gran mujer, porque es de esas personas referentes en la localidad, con gran coraje y capacidad de trabajo, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, sufrir varias crisis económicas y sanitarias. Sus piernas la delatan, cansadas de tanto trabajo diario, de tantas horas de pie, dando de comer a tantas personas que han pasado por su mesón y como bien dice ella: “Estaré trabajando hasta que la salud me lo permita”.

En el corazón de la calle Almacenes nos recibe con esa energía y naturalidad que le caracteriza, pasando fotos y fotos de numerosos instantes vividos en su restaurante, viendo a gente que nos ha dejado en el camino y sonriendo por aquellos momentos tan mágicos vividos.

¿Cómo te adentras en el mundo empresarial?

Leonor Valles

Me casé muy joven con tan solo 18 años con Juan Vallés, debido a que mi suegra estaba muy malita y nos tuvimos que hacer cargo de una tienda de ultramarinos llamada “Tenda Pomero” ubicada en el mismo lugar donde se encuentra el mesón.

Lo regentamos durante diez años, periodo en el cual tuve a mis tres hijos. En aquella época mi marido y mis cuñados se dedicaban al sector del transporte y sufrieron un sabotaje. Alguien les puso azúcar en una gravera dejando inutilizada la maquinaria. Tuvimos que empezar de cero.

¿Y así nace Mesón el Refugio?

Leonor Valles

Sí, porque empezaban a surgir supermercados en Moraira y nuestra tienda no tenía futuro y uno de mis cuñados nos comentó la idea de montar un restaurante, un mundo totalmente desconocido para mí. Y así en el año 1973 nació este restaurante. Sin nociones de cocina, tan solo lo que sabía hacer yo en mi día a día.

Fue una mujer decidida

Leonor Valles

(Risas). Empecé a elaborar platos típicos a base del pescado fresco que me traían cada mañana los marineros de Moraira como base del menú para hacer los arroces y lo que es la cocina española tradicional. Poco a poco fui ganándome la fidelidad de los clientes y contraté a un cocinero para que me ayudara. En un principio, el restaurante tenía seis mesas y a los 10 años compramos los locales adyacentes para ampliar el negocio y así poder dar de comer a entre 70-80 personas.

Leonor Valles

Una época en la que comenzaban a llegar turistas extranjeros a Moraira ¿Cómo recuerda a esa Moraira?

Fue una etapa muy bonita. Abrimos y comenzamos a recibir clientes, muchos de ellos aún siguen viniendo, entran y miran para ver si aún sigo aquí. Clientes muy buenos, fieles, algunos de ellos decidieron comprar casa aquí y eso nos favoreció porque siempre buscaban ir a comer a algún sitio típico y en aquella época había muy pocos restaurantes.

Leonor Valles

¿Qué le caracterizaba y no puede faltar en su mesón?

La verdad, es que nunca he tenido un NO para el cliente. Fuese la hora que fuese, las 2 de la madrugada que cerrábamos tarde, y venía algún extranjero para tomar algo le abría y le hacía la cena. Sin importarme, eso lo he tenido claro siempre.

Leonor Valles

Tenía un gran equipo de trabajadores, en total 7. Se trabajaba mucho más que ahora y había más clientes.

Leonor

No pueda faltar nunca en el mesón la “caldereta de peix” y los arroces.

Ser mujer y estar al frente de un negocio así y conciliar la vida familiar no era tarea fácil ¿No?

Leonor Valles

Era difícil, pero entonces podías dejarte a los niños en la calle jugando porque no pasaba nada en aquella época. En mi opinión, ahora lo veo más difícil compaginar las dos cosas, antes los abuelos y abuelas estaban ahí siempre ayudando, los vecinos…. Mientras que hoy en día todo es más difícil, la gente está estresada, no hay tiempo para nada.

La verdad, yo ahora echo la vista atrás y me trasladaría a mi infancia, siento nostalgia. Antes todos éramos una familia, nos ayudábamos, teníamos más relación y eso que no teníamos las comodidades que existen hoy, pero éramos muy felices.

¿Alguna anécdota por ser mujer y cara visible en el restaurante en aquella época?

Leonor Valles

La verdad es que no era normal que una mujer estuviera al frente de un negocio, ya que era una sociedad donde el hombre era el que trabajaba y la mujer estaba en casa. Sí que recuerdo alguna, porque este restaurante era el de todos los camareros que habían trabajando en Moraira y al finalizar venían a tomar copas aquí, porque era lo único que estaba abierto.

Eran las 2 de la madrugada y un joven me dice: “Me voy a fumar un porro”. Yo le contesté: “Si eres hombre enciéndetelo”. Y él haciéndose el chulo se lo enciende, y yo cogí el sifón que tenía y le rocié con fuerza. Tuvo tal susto que casi se cae de la silla y me contestó: “Hazme dos huevos fritos con patatas”.

Yo soy muy buena, pero conmigo no han podido, siempre he sacado valentía para enfrentarme ante cualquier adversidad.

Leonor Valles

Una mujer luchadora, sacrificada y que está al pie del cañón a sus 76 años ¿Cansada?

Sí, ha sido una vida cansada, pero lo he hecho con tanta pasión, porque me gusta mucho mi trabajo. Además, aún hago falta en este negocio. A veces pienso y se me hace un mundo que dentro de dos años se me jubila el cocinero que tengo desde hace muchísimos años.

Leonor Valles

Muchos me preguntan cuándo me jubilo y yo les contesto: “Cuando me muera” (Risas).

¿Contenta de que su hijo e hijas hayan continuado con el negocio familiar ampliando en el sector de la restauración?

La verdad es que sí. Con el paso de los años la familia decidió ampliar el negocio con otros proyectos empresariales, el restaurante-pizzería Gemisant y Salones Canor en Teulada regentados por Antonio, Isabel y Gema y algunos de mis nietos han comenzado a involucrarse en el proyecto familiar.

Leonor

¿Qué mensaje trasladaría a esas mujeres de hoy en día?

Que aparte de estudiar y formarse deben enseñarse a sacar adelante una casa y sobre todo que se tenga respecto el hombre y la mujer.

Gracias Leonor por esta conversación tan enriquecedora. Una mujer sabia, trabajadora nata, valiente y con un gran espíritu de sacrificio.

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