Hablamos con algunos de los agricultores de esta localidad
Arranca el mes de agosto y otros años en los campos de uva de moscatel de Teulada se caracterizarían por el trajín de los tractores, los agricultores cortando y recogiendo cajas de uva y los almacenes limpiándola para realizar sus envíos. Pero, este año esa alegría no se verá, ya que la producción total de uva rondará entre el 10 y 12 por ciento debido a la sequía que azota en la Marina Alta.

Desolación, tristeza, impotencia y rabia, así se sienten Juanjo Buigues Ivars, Vicente Coello Oller y Antonio Bertomeu Buigues, agricultores de la localidad. Junto a ellos pudimos comprobar de primera mano la poca producción de uva en algunos campos de cultivo en el término municipal de Teulada.
Juanjo conocido por todos como “Nadalet” es la segunda generación de uvas “Rosalía” y lleva en el oficio 25 años. “Estoy desolado de ver en qué situación se encuentran los campos de cultivo”. Según nos explica, la Unió Llauradora cuantifica las pérdidas para los productores de uva de mesa moscatel de la Marina Alta en alrededor de 1,65 millones de euros, tras echarse a perder por efecto de la sequía más de 1,5 millones de kilogramos y muchas cepas morirán secas también.

En Teulada Moraira, recalca “las perdidas entre la uva destinada a mesa y vino será aproximadamente de un millón y medio de kilogramos. En algunos casos la merma de la cosecha será del cien por cien”. “Hay entre un 10 y 12 por ciento de producción de uva moscatel, pero si la fauna continúa atacando los campos se pasará a cero”, subraya Juanjo Buigues.
TRISTEZA
Vicente es la tercera generación de “La Falla”. Al igual que Juanjo se ha criado en este oficio que le han inculcado sus padres. Aunque lleva 6 años dedicándose de pleno es un joven agricultor que lo lleva en la sangre. “Este año enviaremos un 10 por ciento de uva a los mercados principales Barcelona, Madrid y el norte. Es muy triste ver lo que está pasando”, apunta.

Una temporada que arranca en el mes de agosto, explica Vicente, “y en otras circunstancias trabajaríamos hasta el puente del Pilar, pero este año sobre el 10 de septiembre ya no queda nada”.
Antonio Bertomeu también lleva en el oficio más de 30 años. Ha seguido los pasos de su padre y comercializa su uva con las marcas “Font Santa”, “Ana” “José y Pablo”. “En algunos bancales la pérdida es del cien por cien. Nunca habíamos visto una cosa igual”, afirma.
FUTURO

En cuanto al futuro de la producción de uva moscatel en la localidad los tres coinciden en afirmar que lo ven muy mal, aunque ahora con un poco más de esperanza al aprobar el Ayuntamiento de Teulada unas ayudas de medio millón de euros para la protección de la vid.

Antonio, emocionado con lágrimas en los ojos, nos comenta que su hijo de 29 años que quiere seguir sus pasos todos los días me dice: “Pare, que fem….”. “No ve futuro dadas las circunstancias que estamos viviendo por la falta de lluvia y eso es muy triste”, explica este agricultor
En ese sentido, Vicente apunta que “un año como este te quita años de vida. Estamos sufriendo muchísimo. La ilusión de un padre es que continúe el trabajo que se ha hecho y lo que no ha podido arruinar en 100 años en un año lo ha hecho”.

Los tres agricultores piensan que habrá que reinventarse, porque si siguen años donde escasea la lluvia habrá que instalar riego automático de agua, pero en muchas tierras es imposible y supondría una gran inversión y empezar de cero.
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