Tras conquistar al festival benissero con sus anteriores trabajos, el director alicantino regresa con Dafne y Pol
Hay historias que se ruedan con cámara, y otras que se filman con el corazón. El nuevo cortometraje de Sergio Checa, uno de los directores galardonados en Benissa en Corto pertenece, sin duda, a las dos categorías.
Tras conquistar al festival benissero con sus anteriores trabajos, el director alicantino regresa con Dafne y Pol: una mirada más íntima y profundamente honesta. Su nuevo corto no solo cuenta una historia: la respira. En cada plano se percibe la evolución de un cineasta que ha aprendido a escuchar el silencio, a mirar con calma y a confiar en la fuerza de lo sencillo.

Dafne y Pol es una pieza de marcado carácter íntimo que pone el foco en el acoso escolar hacia el colectivo LGTBIQ+ con una sensibilidad honesta y comprometida. El cortometraje sigue a Dafne y Carla, dos adolescentes cuya relación se ve expuesta tras difundirse una imagen en la que se besan. Lo que comienza como un acto de odio y señalamiento homófobo termina desencadenando un drama que impacta profundamente a toda la comunidad educativa.
Tomando como referencia el mito clásico de Apolo y Dafne, el director construye un potente paralelismo simbólico a través del laurel —símbolo de eternidad y victoria— para dignificar la memoria y la resistencia de quienes, pese al rechazo y la violencia, defienden su derecho a amar y a ser quienes son.

Quienes han seguido su trayectoria destacan su sensibilidad especial para retratar emociones cotidianas y convertir pequeños gestos en grandes momentos. Su cine no busca el artificio, sino la verdad. Y precisamente ahí reside su magia: en la capacidad de tocar al espectador sin estridencias, dejando una huella suave pero imborrable.

Este preestreno, que tendrá lugar mañana en el emblemático Palacio de la Prensa, simboliza mucho más que la presentación de un nuevo proyecto. Es el reflejo de un camino recorrido con esfuerzo, constancia y amor por el séptimo arte. Que coincida con la celebración de los Premios Goya no hace sino reforzar la sensación de que el cine se construye tanto desde las grandes alfombras rojas como desde los rodajes más íntimos y valientes.

Porque detrás de cada corto hay noches sin dormir, dudas, riesgos y una fe inquebrantable en la historia que se quiere contar. Y este director ha demostrado que cuando el talento se une a la pasión, el resultado siempre encuentra su camino hacia el público.
El 28 de febrero no será solo una fecha en el calendario: será un nuevo comienzo. Un paso más en la trayectoria de un creador que sigue creciendo, soñando y, sobre todo, emocionando.


















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