Después de más de 30 años detrás de la barra
Este fin de curso marca el cierre de una etapa entrañable en el IES Josep Iborra. Merche Pérez Galiana, alma de la cantina durante más de tres décadas, se despide del instituto para comenzar un nuevo capítulo en su vida, lleno de esperanza, salud y merecido descanso. Su marcha deja un hueco imposible de llenar en los corazones de quienes tuvieron la suerte de conocerla.

Merche no fue solo la encargada de los almuerzos; fue una segunda madre, una confidente y una presencia constante de bondad en los pasillos del centro. Los alumnos la describen como «un amor de persona» y aseguran que siempre estaba dispuesta a ayudar. En su cantina, nadie se quedó sin comer. Si alguna vez el dinero fue un obstáculo, Merche lo resolvía con discreción y rapidez, demostrando una empatía que difícilmente se olvida.

El claustro de profesores coincide en que Merche ha sido un verdadero pilar del instituto. Su generosidad, su sonrisa diaria y su escucha atenta convirtieron la cantina en mucho más que un lugar para comer: era un refugio. Fueron muchos los estudiantes que encontraron en ella a alguien en quien confiar, alguien que ofrecía consejos sinceros cuando más se necesitaban.
“Ha sido un valor esencial para nuestro instituto”, comentan emocionados sus compañeros. Cuando el IES Josep Iborra vuelva a abrir sus puertas en septiembre, la ausencia de Merche —pequeña de estatura, pero enorme de corazón— se sentirá intensamente.

Y aunque no la veamos tras la barra, los que la conocemos sabemos que, al cruzarnos con ella por la calle, no faltará su broma amable ni su sonrisa, esa que nos roba el corazón. Merche se va, pero su huella queda imborrable.
MERCHE, UN MILLÓN DE GRACIAS


















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