En “Miralleros por el Mundo” descubrimos Londres a través de este joven de Teulada
Con apenas 19 años y la mirada puesta en el futuro de la ciencia, Joel Ferrer Ivars ha hecho de Londres su nuevo escenario vital. Allí cursa Molecular Genetics en King’s College London, mientras da voz a grandes proyectos en su podcast Mens Futuri. Sin embargo, bajo el bullicio cosmopolita de la capital británica late con fuerza su arraigo a Teulada, la tierra que sigue considerando su auténtico hogar.
Joel lleva viviendo en esta ciudad desde septiembre de 2025. Un joven que siempre le ha movido la curiosidad por descubrir cosas nuevas, especialmente en ámbitos como la ciencia, la tecnología, la innovación y los negocios. También disfruta mucho conociendo personas y escuchando sus historias.

Hoy en “Miralleros por el Mundo” conversamos con un joven guiado por la curiosidad inagotable, la pasión por la innovación y el deseo constante de evolucionar.
¿Cómo y por qué decides cambiar tu residencia?
Irme a Londres fue, sobre todo, una decisión de futuro, pero también de curiosidad. Después de haber vivido siempre en Teulada, tenía ganas de enfrentarme a algo completamente diferente y comprobar cómo era empezar una nueva etapa por mi cuenta en una ciudad como Londres.
La universidad fue el motivo principal, pero creo que habría buscado una experiencia parecida de cualquier manera. Siempre he tenido cierta inquietud por viajar, conocer sitios nuevos y salir de lo que me resulta familiar. Londres me daba la oportunidad de hacerlo mientras estudiaba una carrera que realmente me gusta.
Evidentemente, marcharte con 18 años impresiona. Dejas atrás a tu familia, tus amigos y una vida que conoces perfectamente. Pero también hay momentos en los que tienes que aceptar que para avanzar hay que atreverse a dar un paso fuera de lo conocido.

¿Qué es lo que más te gusta del país en el cual vives ahora?
Lo que más me gusta de Londres es que nunca tengo la sensación de que ya lo he visto todo. Es una ciudad que cambia muchísimo dependiendo de dónde estés, con quién estés o incluso de la hora del día.

Me encanta esa mezcla entre lo histórico y lo moderno. Puedes estar paseando junto al Támesis entre edificios con siglos de historia y, a pocos minutos, encontrarte en un barrio lleno de restaurantes, empresas, estudiantes y personas de todo el mundo.
Y, sobre todo, me gusta la libertad que te da una ciudad así. Siempre hay un lugar nuevo que descubrir, una exposición, un concierto, una conferencia o simplemente un barrio por el que todavía no has paseado.

¿Qué es lo más curioso que te has encontrado?
Creo que una de las cosas que más me ha llamado la atención es la cantidad de pequeñas diferencias que existen en la vida cotidiana. Desde la forma de relacionarse hasta los horarios, la comida o incluso la manera de hacer cola.
Pero quizá lo más curioso ha sido descubrir cómo cambia uno mismo al vivir fuera. Al principio comparas prácticamente todo con España; después de un tiempo empiezas a incorporar algunas costumbres británicas y, cuando vuelves a casa, son tus amigos los que te dicen que te has vuelto un poco inglés.
También me hace gracia que, viviendo en Londres, el tiempo deje de ser una conversación y pase a ser prácticamente una estrategia de supervivencia.

¿Te costó mucho adaptarte a las costumbres del país?
Al principio, como es natural, hubo un periodo de adaptación, aunque creo que la mayor dificultad no estuvo tanto en las costumbres británicas como en aprender a desenvolverme lejos de mi entorno habitual.
Con 18 años pasas de tener a tu familia y a tus amigos cerca a construir nuevas rutinas y una vida propia en otra ciudad. No es algo que me haya resultado especialmente difícil, pero sí es una experiencia que te hace madurar y valorar mucho más aquello que tienes en casa.

Las costumbres británicas, en cambio, me han resultado bastante interesantes. Algunas las he incorporado a mi día a día y otras sigo sin entenderlas del todo. Supongo que esa mezcla también forma parte de vivir fuera: adoptar algunas cosas nuevas sin dejar de ser quién eres.
¿Qué echas de menos de tu municipio natal?

Echo mucho de menos Teulada, especialmente a mi familia y a mis amigos, pero también esa sensación de familiaridad que solo tienes en el lugar donde has crecido.
En Teulada hay calles por las que he pasado cientos de veces, personas a las que conozco desde pequeño y lugares que forman parte de mis recuerdos sin que me haya dado cuenta de ello. Cuando estás allí, todo eso parece normal; cuando estás lejos, adquiere otro valor.
Echo muchísimo de menos el Mediterráneo, el clima y esa tranquilidad que tiene Teulada. Y, por supuesto, también la gastronomía de la Terreta. Cuando estás fuera, empiezas a apreciar de una manera distinta cosas tan sencillas como una buena comida en familia.
Aunque intento mantener esa parte conmigo: en Londres también hago paellas. Evidentemente, no es exactamente lo mismo que hacerla en casa, pero preparar una paella para amigos aquí tiene algo especial. Es una pequeña forma de llevar conmigo un pedazo de mi tierra y compartirlo con personas que quizá nunca habían vivido algo así.
Londres tiene una energía increíble, pero hay días en los que simplemente apetece estar cerca del mar, rodeado de los tuyos y volver a esa tranquilidad que solo encuentro en casa.
¿Hay algún lugar, sabor u olor que te recuerde a la localidad donde naciste?
El mar, sin ninguna duda. Después de pasar tiempo en Londres, volver a ver el Mediterráneo produce una sensación difícil de explicar. Creo que hasta que vives lejos no te das cuenta de cuánto forma parte de ti.
Hay determinados lugares de Teulada y de la Marina que tengo asociados a momentos concretos de mi vida. A veces no hace falta que ocurra nada especial: simplemente estar allí, reconocer el paisaje y volver a caminar por lugares que conoces desde pequeño tiene algo reconfortante.

En una balanza, ¿Cuáles serían los pros y los contras de tu nuevo país de residencia?
Londres me ha dado independencia, oportunidades y una vida mucho más dinámica. Es una ciudad que te empuja constantemente a hacer cosas, conocer gente y probar experiencias nuevas.
La parte negativa es que todo tiene un precio, y no me refiero únicamente al económico. El ritmo es intenso, la ciudad puede resultar agotadora y, sobre todo, estás lejos de tu gente.
También hay días en los que echo de menos la tranquilidad de Teulada. Allí puedes terminar el día junto al mar; aquí puedes terminarlo en el metro rodeado de cientos de personas.
Pero creo que precisamente ese contraste es lo interesante. No querría que Londres fuese exactamente como Teulada, ni Teulada como Londres. Cada lugar tiene algo que me aporta y estoy disfrutando de estar en una etapa de mi vida en la que puedo experimentar ambas realidades.
Nos vamos a dejar guiar por ti y queremos que nos descubras los lugares más característicos de tu nuevo país.
Si alguien viene a Londres por primera vez, evidentemente le recomendaría empezar por los grandes clásicos.

Cambio de Guardia y el Big Ben son imprescindibles. Es probablemente una de las imágenes que más asociamos con Londres y, aun después de haberla visto muchas veces, sigue teniendo algo especial cuando la contemplas en persona.
También Tower Bridge, especialmente al atardecer, cuando puedes recorrer el Támesis y ver cómo cambia completamente el ambiente de la ciudad.
Para algo más tranquilo, recomendaría St James’s Park y Buckingham Palace. Es una zona muy bonita para pasear y permite desconectar durante un rato del ritmo de la ciudad.

Pero mi consejo sería no quedarse únicamente con los lugares de las postales. Londres se disfruta mucho caminando sin un destino concreto. Perderse por Notting Hill, Covent Garden, South Kensington o cualquiera de sus pequeños barrios es probablemente una de las mejores maneras de descubrir la ciudad.
Las fotografías que envío intentan reflejar precisamente eso: algunos de los lugares que cualquier visitante debería conocer, pero también aquellos rincones que poco a poco empiezan a formar parte de tu propia vida.

Para finalizar, ¿piensas volver a España?
Sí, pero no todavía.
Ahora mismo tengo muchas ganas de seguir viajando, vivir en otros lugares y descubrir qué hay fuera. Es una de las cosas que más me llena y siento que todavía estoy en una etapa de mi vida en la que merece la pena aprovechar esa libertad para experimentar, cambiar de opinión y probar caminos diferentes.
No sé dónde estaré dentro de diez o quince años, y sinceramente tampoco quiero saberlo todo todavía. Me gustaría que parte de mi futuro se fuese construyendo sobre las oportunidades que vayan apareciendo y tener la libertad de seguir explorando.
Pero, cuando pienso en el futuro, España ocupa un lugar muy especial. Me gustaría volver a vivir allí algún día, probablemente cuando sienta que ya he vivido todo aquello que ahora me apetece vivir fuera.
Y, si hay un lugar al que me gustaría regresar, ese es Teulada. No sé cuántos países acabaré conociendo ni cuántas ciudades llegaré a considerar mi casa durante algunos años, pero hay una diferencia entre un sitio en el que vives y un sitio al que perteneces.
Teulada es mi hogar.
Puedo pasar años fuera, vivir en distintas ciudades y descubrir lugares completamente diferentes, pero sé que siempre habrá una parte de mí que volverá allí. Precisamente porque sé que Teulada siempre estará esperándome, ahora me siento con la libertad de salir, viajar y descubrir todo lo que todavía me queda por vivir.

Mil gracias, Joel, por ser nuestros ojos en Londres. Nos quedamos con tu ejemplo, tu energía y ese orgullo tan bonito por tus raíces. Mucha suerte en este apasionante viaje que apenas acaba de empezar. Nos vemos en la Terreta…..
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