En esta entrevista habla del valor de los festivales de cortometrajes, del momento que vive el cine español
El actor vitoriano, con una sólida trayectoria en cine, televisión y teatro, será el padrino de la II edición del Festival Benissa en Corto. En esta entrevista habla del valor de los festivales de cortometrajes, del momento que vive el cine español y de la importancia de seguir apostando por las nuevas historias y quienes las hacen posibles.
Unax Ugalde (Vitoria-Gasteiz, 1978) acumula cerca de tres décadas de carrera interpretativa. Ha trabajado en películas como Báilame el agua, Alatriste, El amor en los tiempos del cólera, Che: Guerrilla, La buena nueva o Bon appétit, además de participar en exitosas series nacionales e internacionales como Entre tierras, Mary & George o la segunda temporada de The Night Manager. Este año se convierte en el padrino de la II edición del Festival Benissa en Corto, una cita que continúa creciendo con el objetivo de acercar el cine y el talento emergente al público.

¿Cómo recibes la noticia de ser este año el padrino de la II edición del Festival Benissa en Corto?
Con mucha ilusión y también con agradecimiento. Siempre hace especial ilusión que un festival cuente contigo, pero en este caso además me gusta mucho la idea de acompañar a un certamen joven, que está creciendo y que nace con ganas de acercar el cine a la gente. Ser padrino es una manera bonita de apoyar ese impulso.
¿Qué fue lo que te convenció para aceptar la invitación de Benissa en Corto?
Precisamente esa mezcla de juventud, entusiasmo y cercanía. Los festivales pequeños y medianos tienen algo muy especial: detrás suele haber gente que trabaja muchísimo para crear un lugar de encuentro entre cineastas y público. Cuando percibes esa pasión, es difícil decir que no.

¿Qué responsabilidad supone para ti representar un festival joven que está creciendo tan rápido?
Intento vivirlo más como un acompañamiento que como una responsabilidad solemne. Si mi presencia puede ayudar a que se hable un poco más del festival, a que alguien se acerque a ver los cortos o a que los creadores sientan que su trabajo tiene visibilidad, ya merece la pena. Al final, el protagonista tiene que ser el cine y quienes presentan aquí sus trabajos.
¿Crees que los festivales de cortometrajes son hoy más importantes que nunca para descubrir talento?
Sí. El cortometraje sigue siendo uno de los espacios donde más libertad existe para probar, equivocarse y encontrar una voz propia. Muchos directores, guionistas, actores y técnicos empiezan ahí. Y en un momento en el que consumimos tantísimas imágenes, los festivales hacen algo fundamental: seleccionar, reunir al público y convertir esos trabajos en una experiencia compartida.

¿Qué consejos darías a quienes intentan abrirse camino desde el cortometraje?
Que hagan cosas. Que no esperen eternamente a que llegue el proyecto perfecto o a tener todos los medios. Un corto puede hacerse con muy poco si hay una buena historia y una mirada detrás. Y también les diría que sean pacientes. Esta profesión está llena de incertidumbre y de «noes», pero cada trabajo sirve para aprender, conocer gente y descubrir qué quieres contar.
¿Cómo ves el momento actual del cine español?
Creo que hay muchísimo talento y una diversidad enorme de voces. Se están haciendo películas muy distintas, desde propuestas muy personales hasta cine de género y producciones con vocación internacional. El reto sigue siendo que las películas encuentren a su público y que podamos mantener una industria en la que haya continuidad, no solamente momentos puntuales de éxito.

¿Hay algún sueño profesional que aún tengas pendiente?
Muchos. Y me alegro de que sea así. Con los años quizá cambias la manera de entender la profesión: ya no piensas solamente en un personaje o en un director concreto, sino en seguir encontrando historias que te remuevan, personajes que te den miedo porque no sabes todavía cómo hacerlos y equipos con los que merezca la pena compartir el viaje. Mientras siga existiendo esa curiosidad, quedan sueños.

Cuando termine esta edición de Benissa en Corto, ¿qué te gustaría que el público recordara de ella?
Me gustaría que recordara alguna película, algún personaje, alguna conversación después de una proyección. Que alguien salga del festival hablando de un corto que no conocía o del trabajo de una persona que acaba de descubrir. Ese es el mejor recuerdo que puede dejar un festival: que el cine continúe después de que se enciendan las luces.
Para finalizar, si tuvieras que resumir en una sola frase por qué merece la pena acudir a Benissa en Corto este año, ¿cuál sería?
Porque durante unos días Benissa se convierte en un lugar para descubrir historias, talento y cine compartido con los demás.



















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