Su nombre resuena con fuerza y no parará hasta conseguir su sueño
Acuérdense de este nombre: Rafael Fernández Fernández. El joven actor de Calpe, que ya sabe lo que es saborear el reconocimiento en el mundo del cine, vuelve a sorprender. Esta vez no lo hace ante una cámara de rodaje, sino bajo los focos de una pasarela. Su debut como modelo en Beauty Valencia confirma que su carrera avanza con paso firme, imparable, hacia un sueño que tiene claro desde niño: ser artista.
Un desfile que no ha pasado por alto ya que al arte del calpino se ha sumado la firma de Miriam Rodriguez Molla. Unos diseños que robaron el aplauso del público.

De la interpretación a la pasarela, casi sin buscarlo
La moda llegó a su vida de manera inesperada. “En mi familia tengo una prima pequeña que es modelo y siempre me rondaba la idea de abrir ese abanico de oportunidades, porque toda experiencia suma. Pero nunca busqué una agencia hasta que la oportunidad me encontró a mí”, confiesa.
Fue gracias a su agencia de representación, Cinétika Media, que surgió el contacto con Petits Model, una agencia que trabaja mayoritariamente con menores pero que quería empezar a apostar por perfiles adultos. Rafael postuló… y encajó.

“Casi sin quererlo acabé protagonizando el desfile de Beauty Valencia. Éramos un equipo de chicas encantadoras y yo era el único chico. Impone, claro que impone, pero he llegado a un nivel de confianza en mí mismo en el que ya no le temo a nada”.
La sorpresa fue mayor cuando le comunicaron que abriría el desfile y que, además, debía ensayar a última hora una pequeña pieza teatral junto a otra modelo. “Mi cara fue un poema. Nunca había desfilado. Pero me lo llevé a mi terreno: la interpretación. Al final fue un espectáculo maravilloso. Todos quedaron encantados y yo, profundamente agradecido”.

No descarta repetir. “Siempre he sido más de sesiones en interior o exterior, pero desfilar no me disgustó en absoluto”.
El recuerdo que lo cambió todo: “Habitación 411”
Si hay un momento que marcó su carrera fue su papel protagonista en el cortometraje Habitación 411, trabajo que le valió el premio a Mejor Actor Joven en el FICCOC 2021.
“Fue mi primer trabajo profesional con una productora, mi primer casting presencial… y todo gracias a la llamada de un compañero del Máster de Arte Dramático, Marco, que hoy es mi profesor de interpretación ante la cámara y alguien a quien admiro profundamente”.

Recuerda perfectamente aquel día. Viajó a Alicante para el casting, nervioso pero decidido. “Me dijeron: ‘genial, te avisaremos’. Media hora después recibí la llamada: ‘el papel es tuyo’”.
El rodaje fue una experiencia transformadora. Semanas después, regresando de Dénia con su hermana, recibió un mensaje de la directora: “Enhorabuena, Rafael, eres el mejor actor joven”. “Nos pusimos como locos en el coche”, relata entre risas. El cortometraje acumuló premios, selecciones y nominaciones.

“Pensé: llegar y besar el santo. Pero mantuve el ego cerca, bien vigilado. Lo entendí como una señal de la vida para seguir luchando por mi sueño y remover los sentimientos de las personas”.
“Mamá, quiero ser artista”
Sin necesidad de cantar como Concha Velasco, llegó el momento de pronunciar la frase que marcaría su destino.
“Hace poco, en un momento complicado, le pregunté a mi madre: ‘¿Con qué edad te dije que quería ser actor?’. Me respondió: ‘Con cinco o seis años’. Entonces la miré y le dije: ‘¿No crees que después de tantos años sintiendo esto significa algo? He nacido para esto’”.

No es fácil comunicar en casa que uno quiere vivir del arte. “Los padres quieren estabilidad, profesiones seguras. Pero a veces olvidamos lo importante: la felicidad, lo que te llena, tu razón de ser, tu ikigai”.
Con 18 años trabajó largas horas en una gasolinera para comprarse su coche. Un día decidió buscar cursos de interpretación ante la cámara y encontró un máster en la Universidad de Alicante. “Fue una de las mejores decisiones de mi vida. Allí confirmé que soy feliz actuando”.
La “cara B”: es maestro
Antes de lanzarse definitivamente a la interpretación, Rafael transitó otro camino. Estudió un grado superior de Educación Física y posteriormente Magisterio. “Es una profesión maravillosa y vocacional, y sé que sería buen docente. Pero no es lo que quiero para mi vida”.

No lo considera tiempo perdido. “Todo pasa por algo. El tiempo de Dios es perfecto”.
Redes sociales y sueños grandes
Consciente de la realidad actual de la industria, también ha comenzado a compartir contenido en redes sociales. “Los directores de casting se fijan mucho en eso. No creo que el número de seguidores determine mi talento, pero cada vídeo muestra un pedacito de mí”.
A sus 28 años recién cumplidos, tiene claras varias certezas: gratitud por cada día, disciplina para seguir formándose y una convicción inquebrantable. “Voy a ser uno de los mejores actores del mundo. Soy una persona que siente mucho y esa llama dentro de mí quiere arder y contagiar”.
Le emociona que lo paren por la calle para animarlo. Y más aún dejar un legado de valores. “La vida no debe ser extensa, sino intensa”, recuerda, evocando a Antonio Gala.
Sueña con estatuillas, sí, pero sobre todo con celebrar junto a los suyos, en Calpe y en Sevilla. “De nada sirve ser de los mejores si no tengo con quién reír en los momentos de júbilo ni con quién llorar en los de pena”.
Y concluye con una promesa que suena a manifiesto:
No pienso parar hasta el día que me muera. Me lo prometo. Y os lo regalo














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