La pieza, de diez metros de altura por cinco de anchura, ha sido realizada por el taller Arte del Olmo de Elda gracias a la generosa donación de una feligresa
La Basílica de la Puríssima Xiqueta de Benissa continúa completando, pieza a pieza, el gran proyecto de recuperación y embellecimiento del templo. Este domingo, 9 de agosto, a las 12.00 horas, la comunidad parroquial está convocada a la bendición solemne del nuevo retablo dedicado a la Inmaculada Concepción y a Nuestra Señora de Loreto, una actuación que supone un nuevo paso en el ambicioso proceso emprendido por la parroquia.
La basílica cuenta con nueve altares y, hasta ahora, únicamente tres permanecían sin retablo. Con la incorporación de esta nueva obra, el templo avanza en la recuperación de una imagen más completa y armónica de sus espacios de culto, en un proyecto que recuerda a un gran puzzle que va encajando progresivamente.

Detrás de este proceso se encuentra el impulso del párroco, Salvador Enrique Cebolla, junto a la comunidad de feligreses, que están trabajando para culminar un proyecto que recoge también el deseo de poner en valor el legado religioso y patrimonial recibido de los antepasados benisseros.
El nuevo retablo, de 10 metros de altura por 5 metros de anchura, ha sido realizado por el taller Arte del Olmo de Elda. Su ejecución ha sido posible gracias a la generosa donación de una feligresa, un gesto que la comunidad parroquial recibe con especial satisfacción y gratitud.

La Inmaculada, protagonista del altar
El retablo está presidido por la imagen de la Inmaculada Concepción, una talla de madera policromada atribuida al taller valenciano de imaginería religiosa de José María Ponsoda y construida en 1952.
La imagen ocupa la hornacina principal del nuevo conjunto, mientras que en la hornacina inferior se encuentra la Virgen de Loreto, una talla policromada de autor desconocido datada en el siglo XIX.
Junto a estas dos advocaciones marianas, el conjunto incorpora también referencias a otras devociones presentes en la basílica, como San Nicolás y Santa Llúcia, configurando un espacio que reúne buena parte de la memoria devocional de la comunidad.
La presencia de la Inmaculada en la basílica tiene, además, una profunda vinculación histórica con Benissa. Aunque el dogma de la Inmaculada Concepción no fue declarado oficialmente hasta 1854, por el papa Pío IX, esta advocación mariana había sido objeto de culto y devoción desde mucho antes.
La tradición franciscana tiene también un papel destacado en esta devoción. El antiguo convento de Benissa de los franciscanos está dedicado a la Inmaculada y la imagen de esta advocación preside el altar mayor.

Una devoción con raíces en la historia de Benissa
La documentación histórica recuerda que el antiguo altar dedicado a la Inmaculada en la parroquia era también una obra de talla policromada. Fue costeado en 1934 por la Cofradía de las Hijas de María, una asociación muy vinculada a la organización de su culto y de sus celebraciones, especialmente durante el tradicional mes de María, en mayo.
La Virgen de Loreto, por su parte, también cuenta con una importante tradición en la parroquia benissera. Su presencia está relacionada con una especial devoción popular, de la que existen precedentes documentados en forma de mandas pías testamentarias destinadas a la celebración de su culto en Benissa.
De esta manera, el nuevo retablo no es únicamente una nueva pieza ornamental para la basílica. Es también un homenaje a la memoria religiosa de generaciones de benisseros, recuperando y dando un nuevo marco a imágenes y advocaciones que forman parte de la historia de la comunidad.

Un templo que recupera su esplendor
La bendición solemne de este domingo representa, por tanto, mucho más que la presentación de un nuevo retablo. Es otro paso en el proyecto que la parroquia está impulsando para completar los distintos espacios de la basílica y recuperar progresivamente elementos que contribuyen a reforzar su identidad.
El objetivo de Salvador Enrique Cebolla y de los feligreses que lo acompañan es seguir avanzando hasta culminar este gran proyecto. Las agujas, los altares, los retablos y cada uno de los detalles del templo van encajando como las piezas de un puzzle, dando forma poco a poco a una basílica más completa y fiel al legado que los antepasados benisseros dejaron a las generaciones actuales.
Este domingo, con la bendición del retablo de la Inmaculada y de la Virgen de Loreto, una nueva pieza quedará definitivamente colocada en la Basílica. Y lo hará, además, gracias a la colaboración y generosidad de la propia comunidad.



















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